4 may. 2011

"esa tempestad a la que llamamos progreso"





¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.
¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.
¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.
No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.

”Sois responsables por el hecho de ser individuos” Sartre.

-Extraìdo del libro Indignaos
Stéphane Hessel

13 comentarios:

  1. Lo leí en Navidad, nada más que saliera en Francia!
    Me gustó por su fuerza, por su constancia, por su trayectoria de vida... Y aún me gusta más que haya tenido tanto éxito! Ahora hay que pasar a la acción. Ojalá seamos cada vez más!
    Tengo pendiente un relato sobre esto! a ver si ahora que me lo has recordado me pongo!
    Saludos,
    Elo

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  2. Llevo muchos años indignada, pero debo disimularlo de fábula. ¿Me habré acostumbrado a semejante estado de ánimo? Un fuerte abrazo.

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  3. Deberíamos gritar a toda hora y hacer como es Islandia.

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  4. Para indignarse hay que tener razones para ellos y a nuestros jóvenes casi todo les parece bien o mal pero no se inmutan, quizás no han aprendido a ser lo suficientemente críticos... hoy el inspector de educación nos habló de este libro, para luego decirnos que si no había mejores resultados nos penalizaban... qué bueno... ja, vaya un cinismo..así va la educación.. bueno tenía que descargarme, ya lo he hecho.. besos¡¡

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  5. Mi padre siempre decia que cuando tuviera que comprar algo, un mueble, un terreno, un imperio, no lo comprara a quien lo fundó, lo elaboró, lo trabajó sino a sus herederos, a los que lo recibieron gratis, que seguro no le darian ni la mitad de su valor y va tener razón, lo que no cuesta ganarlo no cuesta perderlo.
    Saludos

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  6. El día 15 sé que saldrán muchos jóvenes y no tan jóvenes a la calle. Gran ocasión para mostrar nuestra indignación. Muchos besos.

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  7. No somos conscientes de la dictadura en la que vivimos, no somos conscientes de nuestra propia esclavitud y dependencia.
    Nuestras vidas no nos pertenecen, somos productos del mercado y nos tratan como a tales. Esto tan evidente para un anciano de más de noventa años,parece que es imposible de entender por las últimas generaciones.
    Es necesario actuar, luchar, no colaborar con nuestros captores, dejar de formar parte de ese consumismo desenfrenado que nos reduce a vivir para comprar cosas inútiles.

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  8. ¿Y que ganamos con indignarnos? Una ulcera de estomago, lo que había que hacer es pasar a la acción, como propugnan los anarquistas la acción directa, pero todo llegara, porque llega. Un saludo

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  9. Aparte de esta entrada, con la que estoy completamente de acuerdo (he leído el facsímil, porque en realidad no llega a libro), he estado leyendo el resto de entradas y me han gustado. Seguiremos viéndonos.
    Saludos, y un abrazo.

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  10. Pues yo le diría al bueno de Hessel, que no haga recaer todo el peso sobre los jóvenes, y que menee Él su propio culito, y que no espere que nadie luche por el (por el suyo; su culo de Él, digo).

    Como karajo vamos a esperar que los jóvenes muevan un solo vello del trasero, si lo tienen todo a huevo :
    Mamá y Papá les dan todo lo que necesitan, e incluso todo lo que se les antoja, hasta bien entrada la presunta madurez.

    Para qué coño quieren trabajar, los jóvenes, si les estamos (o mejor dicho, les están) alineando en el mayor de los ostracismos con la puñetera TV. Esa que promueve con todo el ahincó el culto al polvo taurino y hablar mal de vecino. Por lo que, por cierto, les pagan un fortunón, además.

    Pero si es que con el botellón, los estupefacientes a tutiplén, la mencionada TV, las fortunas de quienes solo saben pegarle a un balón, las remuneraciones por estar parados, los incentivos para eludir su protesta, etc. etc. etc.; tienen más que suficiente y les sobra.

    Así es imposible pensar en ninguna revolución.
    Solo el hambre y la desesperación terminaran por conseguir la lucha armada. Y esto no es nuevo, para nada. Solo hay que volver ligeramente la vista atrás, para recordar la historia.
    Esa que siempre nos venden que quien la olvida está condenado a repetirla.
    Los mismos que la provocan.



    Genial post, por cierto. Enhorabuena.

    Un beso, revolucionario.

    H.

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  11. Anónimo3:54

    ¿Por qué se deben pagar a un ingeniero de finanzas de 4 a 100 veces mas que a un ingeniero de verdad?. Un ingeniero de verdad construye puentes. Un ingeniero de finanzas construye sueños. Y cuando esos sueños resultan ser pesadillas, otra gente lo paga.
    Extraído de la muy recomendable película "insade job"

    Menos mal que aún nos queda el entretenimiento y los placeres (aunque sean sanos).
    http://www.youtube.com/watch?v=0J2QdDbelmY&feature=related

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  12. El progreso siempre hace ruido :(
    Besos

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